Fecha de actualización: 05/05/2026
(V.2.0/2026)
La piel es la principal barrera estructural del organismo y todo proceso que produzca una alteración en la misma favorece el desarrollo de infección. Esta infección puede permanecer localizada o diseminarse por vía sanguínea (bacteriemia) o vasos linfáticos (linfangitis). Por otro lado, la afección de la piel puede venir en sentido contrario, por una bacteriemia o viremia desde un punto remoto (por ejemplo, faringe) con siembra en la piel y las consecuentes lesiones cutáneas característicos (por ejemplo, varicela).
Las infecciones de la piel y tejidos blandos están entre las infecciones más frecuentes de los niños, teniendo un amplio espectro de gravedad. Se clasifican según su localización, profundidad, agente etiológico y clínica.
Los mecanismos patogénicos fundamentales de las lesiones de la piel de causa infecciosa son:
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, aunque pueden ser necesarios estudios adicionales, como cultivos o estudio histológico. Es imprescindible una historia clínica minuciosa (estado de inmunidad, procedencia, contacto con personas enfermas, viajes, animales, traumatismos recientes, cirugías, antibioterapia previa, etc).
Los microorganismos más frecuentemente implicados son Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, y hacia ellos debe dirigirse la antibioterapia empírica. La mayoría de las veces se podrían utilizar cefalosporinas de primera generación (cefadroxilo oral o cefazolina intravenosa), por su espectro reducido y buena tolerabilidad. El conjunto de estos microorganismos patógenos se llama microbiota transitoria y colonizan la piel cuando existe alguna alteración de la misma (por ejemplo, dermatitis atópica). En contraposición está la microbiota residente o saprofita, compuesta por bacterias que soportan bien el medio ácido y seco de la epidermis, como Staphylococcus epidermidis o Corynebacterium spp; la alteración de esta microbiota saprofita (por ejemplo, tras antibioterapia o alta humedad o temperatura) favorece el desarrollo de microbiota transitoria.
Con frecuencia, el tratamiento tópico de estas infecciones es suficiente, salvo que existan factores de riesgo en el huésped, infecciones graves, extensas o complicaciones.
Es importante conocer la prevalencia de S. aureus resistente a meticilina (SARM) en nuestro medio, dado que el tratamiento empírico podría ser diferente. Hay circunstancias en las que debe pensarse en él, aunque su incidencia en nuestro medio siga siendo baja (celulitis extensas, abscesos recurrentes, niños procedentes de América, Europa del Este, Sudeste Asiático, Norte de África, convivientes de portadores, mala respuesta al tratamiento convencional, etc.).
En este capítulo nos centraremos, fundamentalmente, en las lesiones localizadas en la piel.
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Infecciones de piel y partes blandas. Agentes causales y características clínicas |
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Tipo de infección |
Agentes causantes |
Características clínicas, evolución |
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Impétigo1 |
No ampolloso |
S. aureus S. pyogenes |
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Ampolloso3 |
S. aureus (exotoxina) |
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Síndrome de la piel escaldada estafilocócica (SPEE)4 |
S. aureus (exotoxina) |
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Ectima5 |
S. pyogenes |
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Ectima gangrenoso6 |
Pseudomonas aeruginosa |
Tras bacteriemia en pacientes neutropénicos |
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Foliculitis/ forúnculo / ántrax7
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Hidrosadenitis supurativa |
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Dermatitis infecciosa perianal |
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Celulitis10 |
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Erisipela |
S. pyogenes el más frecuente
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Absceso cutáneo19 |
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Piomiositis |
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Otras infecciones menos frecuentes |
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Eritrasma |
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Placas rojo-marronáceas, bien demarcadas, localizadas en zonas húmedas de pliegues. Más frecuente postpuberal. Asintomática o prurito. Factores de riesgo: calor, humedad, obesidad, diabetes, hiperhidrosis, poca higiene. |
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Queratolisis punteada |
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Factores de riesgo asociados a infecciones por S. aureus meticilin resistente |
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Estudios complementarios |
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Indicados en la evaluación inicial |
Indicados en situaciones especiales: Pacientes inmunocomprometidos, infecciones locales graves o con signos de afectación sistémica, abscesos recurrentes, sospecha de SARM |
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Laboratorio |
No indicados en la mayoría de los casos |
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Microbiología |
No indicados en la mayoría de los casos |
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Imagen |
No indicados en la mayoría de los casos |
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Anatomía patológica |
No indicados en la mayoría de los casos |
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Indicaciones de ingreso hospitalario |
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En caso de sospecha de infección sistémica grave con afectación del estado general. También considerar siempre en <3-6 meses, celulitis facial, adenitis-celulitis en <3 meses, afectación extensa de piel, sospecha de complicación grave como osteomielitis, piomiositis, fascitis necrotizante, shock tóxico o SPEE, inmunodeprimidos o falta de respuesta al tratamiento oral. |
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Infecciones de piel y partes blandas. Tratamiento |
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Tipo de infección |
Hospitalario |
Ambulatorio |
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Impétigo |
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Ectima |
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Foliculitis / Forúnculo/ Ántrax
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Dermatitis infecciosa perianal |
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Celulitis |
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Erisipela |
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Absceso cutáneo |
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Piomiositis |
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Síndrome de la piel escaldada estafilocócica (SPEE) |
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Eritrasma |
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Queratolisis punteada |
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Tratamiento de portadores de SARM |
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Agentes causales y sensibilidad a los antibióticos (.../..) |
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Bacteria |
Antibióticos indicados |
Comentario |
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S. pyogenes |
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S. aureus sensible a meticilina |
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S.aureus resistente a meticilina |
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H. influenzae tipo b |
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S. agalactiae |
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BGN |
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Anaerobios |
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Antibióticos sistémicos de uso más habitual en infecciones de la piel. Espectro de actividad |
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Antibiótico |
Dosis (mgr/kg/ día) |
Espectro de actividad. Comentarios |
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Amoxicilina |
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Ampicilina |
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Amox-clav |
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Cloxacilina |
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Cefalexina (1G) |
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Cefadroxilo (1G) |
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Cefazolina (1G) |
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Cefotaxima (3G) |
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Ceftriaxona (3G) |
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Cefuroxima (2G) |
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Clindamicina |
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Macrólidos |
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Antibióticos tópicos más usados46 |
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Antibióticos |
Actividad antibacteriana |
Comentarios |
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Mupirocina |
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Ácido fusídico |
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Retapamulina |
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Gentamicina |
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Ozenoxacino |
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Dosificación |
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Mupirocina y ácido fusídico |
2-3 veces al día, generalmente 5 días.
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Combinaciones de corticoide con gentamicina y ozenoxacino |
2 veces al día, generalmente 5 días.
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Otras medidas terapéuticas |
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| Referencias bibliográficas |
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Abreviaturas: Amb: ambulatorio. Amox-clav: amoxicilina-ácido clavulánico. AEMPS:Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. BGN: bacilos gram negativos. Cef-[n]G: cefalosporina de [n] generación. CMI: concentración inhibitoria mínima (concentración de antibiótico capaz de inhibir el crecimiento bacteriano). CPK: enzima creatin-fosfoquinasa. EMA:The European Medicines Agency. GNPE: glomerulonefritis post-estreptocócica. Hosp: hospital. ID: inmunodepresión. IM: vía intramuscular. IV: vía intravenosa. PrCR: proteína C reactiva. RM: resonancia magnética. Rx: radiografía. SARM: S. aureus resistente a meticilina. SARM-AC: SARM adquirido en la comunidad. SPEE: síndrome de la piel escaldada estafilocócica. TC: tomografía computerizada. TMP-SMX: trimetoprim-sulfametoxazol. VO: vía oral.
1Infección cutánea más frecuente en niños en todo el mundo, especialmente en < 5 años: hasta un 10% de todos los problemas de piel en la infancia. Más frecuente por S. aureus. Pico de incidencia en verano y hasta finales de otoño. Muy contagioso. Predominio en zonas expuestas como cara o extremidades. Hay que diferenciar, sobre todo, de herpes simple, varicela, tiña, dermatitis de contacto y sarna. Cura sin cicatriz.
2Algunos autores creen que sí podría existir una relación entre fiebre reumática e impétigo, ya que en algunas zonas de Australia donde hay una alta prevalencia de fiebre reumática existe una incidencia alta de impétigo, mientras que la de faringitis es baja. El riesgo de GNPE tras impétigo es < 1/106, siendo mayor entre los 3-7 años, sin que el tratamiento de éste parezca disminuir la incidencia de GNPE, aunque ayudaría a prevenir la diseminación de las cepas nefritogénicas de la bacteria.
3La ampolla está causada por una toxina exfoliativa liberada por S. aureus de forma local en piel intacta, por lo que suele aislarse la bacteria en la lesión. Produce hidrólisis de los desmosomas de los queratinocitos de la capa granulosa de la epidermis, con formación de lesiones intraepidérmicas. Suelen ser ampollas muy frágiles, objetivándose, con frecuencia, sólo erosiones superficiales. Las toxinas son proteasas de la desmogleína-1, que es la misma proteína diana de los autoanticuerpos del pénfigo foliáceo.
4Variedad diseminada de impétigo ampolloso por liberación de toxinas exfoliativas de S. aureus en sangre. No afecta a mucosas. No se aísla el agente en la piel, pero puede crecer en nasofaringe o conjuntiva. Las toxinas se excretan por el riñón, por lo que el grupo de edad más afectado son los niños pequeños dada la inmadurez de sus riñones o aquellos con insuficiencia renal. Dentro del diagnóstico diferencial cabe destacar impétigo ampolloso, varicela, herpes zóster, escarlatina, quemaduras, enfermedades ampollosas autoinmunes y síndrome de Stevens-Johnson.
5Ectima: invasión profunda por S. pyogenes que abarca hasta la dermis. Inicialmente, como un impétigo o sobreinfección de una lesión previa.
6Ectima gangrenoso: secundario a bacteriemia por P. aeruginosa, normalmente en inmunodeprimidos, especialmente neutropénicos. Poco frecuente.
7Foliculitis: infección superficial del folículo piloso. Puede acompañarse de impétigo. Forúnculo: infección del folículo que se extiende hasta la dermis. Ántrax: conexión de forúnculos adyacentes con múltiples puntos de drenaje y afectación del tejido celular subcutáneo de alrededor.
8Foliculitis por bacilos gram negativos (Klebsiella, Enterobacter, Proteus, E. coli): pacientes con acné que han recibido antibióticos previos de amplio espectro, especialmente clindamicina.
9Foliculitis por P. aeruginosa: frecuente en usuarios de saunas, piscinas, bañeras de hidromasaje.
10Factores predisponentes: traumatismo penetrante, inflamación (eczema…), infección cutánea preexistente (impétigo), varicela, paraparesia, obstrucción linfática secundaria a cirugía, entre otros.
11S. pyogenes: agente más frecuente causante de erisipela, así como agente predominante en la enfermedad perianal estreptocócica. S. aureus: suele estar asociado a herida abierta, traumatismo penetrante o zonas de inyección. Ambos son causa frecuente de celulitis.
12En neonatos y lactantes (hasta 3 meses de edad), puede producirse el síndrome de adenitis-celulitis que consiste en adenitis cervical, con celulitis facial adyacente, pudiendo cursar con fiebre, irritabilidad y rechazo de las tomas y, en ocasiones, desarrollar un cuadro grave de sepsis. Suele ser consecuencia de una bacteriemia por SGB, por lo que habría que evaluar posible diseminación o complicaciones (por ejemplo, meningitis-25% de casos-).
13En neonatos y niños con inmunodeficiencias. Los niños con síndrome nefrótico recidivante pueden desarrollar celulitis por E. coli.
14Celulitis preseptal asociada a sinusitis o colonización nasofaríngea (niños pequeños).
15Haemophilus influenzae tipo b: etiología muy improbable en niños que hayan recibido, al menos, dos dosis de vacuna conjugada. Heridas cutáneas en agua dulce (Aeromonas) o agua salada o con pescado crudo (Vibrio). En ID o diabéticos: bacterias (Pseudomonas, enterobacterias y anaerobios) u hongos (Mucor o Cryptococcus). Pseudomonas: región preauricular y en planta del pie tras heridas punzantes.
16Secundaria a traumatismo en la piel: fisuras, infecciones fúngicas, picaduras, etc. Más frecuente en adultos.
17Shock tóxico: puede ser debido a S. aureus o S. pyogenes, tras infección local. Mayor gravedad en los casos por S. pyogenes (puede estar asociado a varicela). Liberación de toxina a la sangre con afectación sistémica, exantema generalizado y fallo multiorgánico.
18Fascitis necrotizante: infección grave del tejido celular subcutáneo que afecta a la capa profunda de la fascia superficial y que progresa rápidamente con afectación del estado general, sepsis, fallo multiorgánico, etc. Fundamentalmente lo produce S. pyogenes (en niños); pueden ser polimicrobianas. Pensar si celulitis poco visible pero muy dolorosa y afectación sistémica desproporcionada a la lesión cutánea. En extremidades, puede dar lugar a un síndrome compartimental. Factores de riesgo: ID, heridas punzantes pequeñas, abrasiones, intervenciones quirúrgicas abdominales o genitourinarias…También en sobreinfección en varicela. En neonatos puede ocurrir tras onfalitis o balanitis. Diagnóstico: clínico y exploración quirúrgica. La RM puede ser útil siempre que no demore la intervención. Tratamiento: medidas de soporte, desbridamiento quirúrgico y antibioterapia IV a altas dosis (ej. penicilina + clindamicina). Puede ser útil la administración de gammaglobulina intravenosa. La cobertura adicional frente a Pseudomonas o gramnegativos debe añadirse en pacientes neutropénicos. Si sospecha, derivación urgente y tratamiento hospitalario.
19Nódulo rojo, fluctuante y doloroso con pústula central y borde eritematoso. Los síntomas sistémicos son poco habituales. Lo más frecuente es que se produzca por S. aureus.
20Cuando las lesiones están cerca de mucosas (perioral o región perianal) hay que pensar en microbiota de dichas mucosas, especialmente BGN y anaerobios.
21Predominio masculino. Más frecuente en músculos grandes alrededor de la pelvis y extremidades inferiores (cuádriceps, isquiotibiales…). Puede producirse tras ejercicio intenso, traumatismo cerrado o penetrante, o por infección contigua, y puede ser multifocal (15-43%). La RM es la prueba diagnóstica de elección. La ecografía y TC pueden ser útiles. Con frecuencia se asocian a osteomielitis, pero pueden ser también piomiositis primarias.
22A valorar en casos de celulitis extensa, fiebre, lactante pequeño/neonato, paciente inmunodeprimido y sospecha de complicación regional o sistémica.
23Si sospecha de fascitis necrotizante o piomiositis. En las piomiositis bacterianas no suele haber elevación de CPK inicialmente, a diferencia de las miositis virales (por ejemplo, en la infección por influenza).
24En dermatitis perianal. VPP 100%. Si test negativo, se recomienda cultivo por posibilidad de falsos negativos o de S. aureus como causante del cuadro.
25En caso de sospecha de exantema asociado a S. pyogenes: escarlatina, SPEE (buscar S. aureus) o shock tóxico.
26Fundamentalmente en caso de absceso, afectación importante del estado general o mala respuesta al tratamiento inicial. También podrían cultivarse otras lesiones, como vesículas en caso de impétigo ampolloso.
27Puede establecer el diagnóstico en el SPEE mostrando una hendidura intraepidérmica superficial bajo el estrato córneo. Ayuda al diagnóstico diferencial con la necrolisis epidérmica tóxica donde hay queratinocitos necróticos en la biopsia.
28La mayoría de las situaciones pueden abordarse de forma ambulatoria y las indicaciones de ingreso hospitalario son limitadas. Usar antibióticos sistémicos en caso de mala respuesta, afectación extensa o rápidamente progresiva, afectación del estado general o síntomas sistémicos como fiebre, lactantes pequeños, neonatos e inmunodeprimidos.
29Impétigos localizados, no complicados: mupirocina 2%, ác. fusídico o retapamulina 1% (este último actualmente no disponible en España) son antibióticos tópicos eficaces (5-7 días). Se ha visto que la descolonización nasal en portadores con antibióticos tópicos puede disminuir las recurrencias. Impétigo extenso o ectima deben tratarse con antibioterapia sistémica frente a ambos microorganismos (S. aureus, S. pyogenes), durante 7 días por vía oral.
30Ozenoxacino: quinolona no fluorada tópica. Muy buena actividad frente cocos gram positivos, incluyendo SARM. Menor actividad frente a bacilos gram negativos. Sin actividad frente a P. aeruginosa. Está aprobado en España en niños > 6 meses para el impétigo no bulloso (c/12 horas, 5 días); probablemente eficaz frente al impétigo bulloso y otras infecciones cutáneas superficiales. Su mayor utilidad podría ser en el caso de bacterias resistentes o infecciones con mala evolución.
31En caso de afectación extensa, lactantes pequeños, localización alrededor de la nariz o peribucal, afectación del estado general o sospecha de complicación (por ejemplo, celulitis), habría que valorar tratamiento sistémico con cef-1G VO como primera opción (amox-clav o cef-2G como alternativas). Amox-clav especialmente en localizaciones periorales (por posible implicación de anaerobios) o perianales (por posible implicación de bacilos gram negativos). Clindamicina es una buena alternativa en caso de sospecha de anaerobios (¿). Hay que tener en cuenta la mala biodisponibilidad oral de cloxacilina, siendo un excelente antibiótico por vía IV. En el ectima, forma ulcerativa del impétigo, el tratamiento debe ser sistémico.
32En caso de alergia o intolerancia a betalactámicos, si no hubo reacción inmediata o tardía grave a penicilina, podrían usarse cefalosporinas. Valorar administrar un macrólido, pero existe >25-30% de resistencias a ambos microorganismos en algunas zonas. Clindamicina es una buena alternativa. En caso de SARM adquirido en la comunidad (SARM-AC) se recomienda clindamicina o TMP-SMX (éste último podría ser menos efectivo en caso de infección por S. pyogenes, sería recomendable verificar su sensibilidad antes de su uso, aunque revisiones han objetivado buena actividad).
33Puede confundirse, especialmente al inicio, con forúnculos, actinomicosis, enfermedad por arañazo de gato, granuloma inguinal, linfogranuloma venéreo o enfermedad de Crohn (en zona ano-genital). El tratamiento debe ser multidisciplinar, con medidas higiénicas, antibióticos sistémicos (tetraciclinas o clindamicina + rifampicina son los más recomendados), corticoides intralesionales y/o sistémicos y agentes biológicos. Dado que su patogenia se parece a la del acné, los retinoides sistémicos podrían ser de utilidad en ciertos casos. La cirugía podría ser necesaria para el drenaje de abscesos o amplia excisión en situaciones avanzadas. Tanto el concepto como el tratamiento de esta entidad está cambiando rápidamente, existiendo unidades especializadas en algunos servicios de dermatología.
34Se han descrito buenos resultados con tratamiento tópico exclusivo, pero en la actualidad se recomienda antibioterapia sistémica en todos los casos, sin ser necesario la combinación con antibiótico tópico. El cultivo o la detección de Ag SGA de la zona confirma el diagnóstico. Recurrencias frecuentes (37%), sobre todo si hay casos familiares no diagnosticados. Si recurrente, habría que buscar y tratar otros posibles casos intrafamiliares (faringe o piel). Amox-clav, cefuroxima o clindamicina podrían ser superiores a penicilina para reducir recurrencias.
35Incluso 5 días en casos no complicados. Pensar en Aeromonas o Vibrio si herida realizada en agua (considerar asociar ciprofloxacino o gentamicina). En recién nacidos hay que pensar la posibilidad de una infección por EGB y además cubrir BGN: cefazolina/cloxacilina + gentamicina/cefotaxima, y descartar la presencia de sepsis. En estos casos, la duración del tratamiento puede llegar hasta 10-14 días. En celulitis purulentas o con mala evolución, cubrir SARM, especialmente si contacto con zonas de alta prevalencia.
36En caso de infecciones cutáneas que precisen ingreso hospitalario y necesidad de tratamiento con antibióticos IV, el paso a VO puede producirse una vez que desaparece la fiebre y se produce mejoría de la sintomatología: normalmente tras 3-4 días. Valorar comprobar descenso de PrCR si hubo elevación inicial de la misma.
37Elevación del miembro, hidratación (para evitar que la piel se agriete). Si edema importante: medidas de compresión y diuréticos.
38Dermatitis infecciosa perianal: pensar en S. pyogenes. Podría prolongarse hasta 14-21 días, según respuesta clínica y en casos de recurrencia.
39Aunque es poco frecuente la erisipela puede complicarse y evolucionar a un shock tóxico: En ese caso se recomienda antibióticos IV (betalactámico + clindamicina). Valorar inmunoglobulina inespecífica. Fascitis necrotizante: tratamiento similar al shock tóxico. Valorar RM precoz: puede ser necesaria la evaluación quirúrgica urgente.
40Con frecuencia los antibióticos son innecesarios si se produce un buen drenaje, especialmente en abscesos < 2 cm. Estudios con SARM han comprobado buena evolución sólo con drenaje. No obstante, un estudio reciente realizado en adultos y niños objetivó un aumento de curación con clindamicina/TMP-SMX vs placebo; la recurrencia fue menor con clindamicina. Habría que considerar siempre en caso de: niños pequeños, gran tamaño (>5 cm) o lesiones múltiples, afectación del estado general, inmunosupresión o celulitis asociada. Absceso perirrectal: típico de neonatos o lactantes sanos (más varones): cubrir anaerobios y enterobacterias tras incisión y drenaje (amox-clav). Con frecuencia asociado a estreñimiento o diarrea. Es muy doloroso. En niños mayores podría asociarse a enfermedad de base como neutropenia, diabetes mellitus, inmunodeficiencia, tratamiento con corticoides o enfermedad inflamatoria intestinal.
41Evitar tocar en exceso la piel, especialmente en las primeras 24 horas. Aplicar gasas con vaselina. Penicilinas resistentes a penicilinasas (por ej, cloxacilina IV) o cef-1G. Se podría considerar añadir clindamicina para inhibición de la síntesis de proteínas bacterianas (toxinas), aunque una revisión reciente no lo avala (PMID:40650480). En unidades con altas tasas de SARM o en caso de mala evolución, considerar clindamicina, un glucopéptido (vancomicina o teicoplanina) o linezolid. Los antibióticos tópicos no son necesarios.
42Cloxacilina debe administrarse cada 6 horas y en ayunas en caso de VO (1 hora antes o 2 horas después de las comidas); no es infrecuente el fracaso terapéutico debido a la baja biodisponibilidad por VO.
43Sólo hay cápsulas, pero pueden abrirse, diluirse el contenido en líquido y administrarse la cantidad correspondiente. La tolerancia oral puede ser mala.
44La baja incidencia de SARM-AC en nuestro medio no justifica el cambio en la antibioterapia empírica. Es más frecuente en niños procedentes de América, África, Asia, Este de Europa. En infecciones menores, no supuradas: mupirocina u ozenoxacino tópicos. Tratamiento sistémico: clindamicina o TMP-SMX. También suelen ser sensibles a rifampicina (nunca utilizar en monoterapia y no suele estar indicada) y vancomicina/teicoplanina, linezolid (intentar evitar por su alto precio, RAMs y desarrollo de resistencias), daptomicina y, en ocasiones, a ciprofloxacino/levofloxacino. No se recomienda el estudio de convivientes, salvo brotes comunitarios, infecciones recurrentes o graves y en situaciones de alto riesgo (por ejemplo, inmunodeprimidos).
45Las cefalosporinas no cubren anaerobios (sí las cefamicinas, como cefoxitina).
46Indicados para el tratamiento de infecciones superficiales no complicadas de la piel, como impétigo.
47Se ha descrito resistencia, tanto para SASM como para SARM, lo que indica la necesidad de un uso adecuado y no indiscriminado.
48Administrar cada 12 horas durante 5 días (mayores de 9 meses). Aprobado por la EMA y la AEMPS, pero no comercializado en España.
| Notas: la Guía-ABE se actualiza periódicamente. Los autores y editores recomiendan aplicar estas recomendaciones con sentido crítico en función de la experiencia del médico, de los condicionantes de cada paciente y del entorno asistencial concreto; así mismo se aconseja consultar también otras fuentes para minimizar la probabilidad de errores. Texto dirigido exclusivamente a profesionales. | |||
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[i] Más información en:
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